LASCIA CH'IO PIANGA - FILIPPO SORCINELLI
LASCIA CH'IO PIANGA - FILIPPO SORCINELLI
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LASCIA CH'IO PIANGA - FILIPPO SORCINELLI
Las cosas buenas son imágenes que desaparecen de nuestra mente. Son partes de nosotros perdidas en el bosque de los hábitos. Pero el dolor permanece y describe lo que no puede ser elegido. Tal vez no quiero olvidar, tal vez eso no sucederá, quiero sentirme diferente.
Solo gratis.
Recuerdo haber llorado, porque es más fuerte que olvidar. Pero irse es más dulce que quedarse. No quiero vivir con miedo a lo que surge de la oscuridad o a lo que dejé atrás. Soy quien quería ser, incluso cuando no era yo quien hablaba.
Fueron lágrimas derramadas a la luna, siempre elevadas como una oración que esculpe mi destino. Suspiro con orgullo, sumergiéndome de un salto en el drama para no soltarme. Así sigo mi camino perfumado de esmeralda, donde sea que me lleve.
Es una promesa que nos hacemos el uno al otro, un juramento, un grito, una sinceridad, un himno valiente.
Creo fuerte y nunca olvido.
La undécima fragancia de Filippo Sorcinelli celebra la carrera hacia la libertad.
La chispa emocional inicial de este nuevo proyecto sigue siendo el pentagrama, como lo demuestra la decoración del frasco: es la música la que conmueve, que desciende como lágrimas para suscitar el deseo de libertad: el aria de Rinaldo de Haendel «Lascia ch'io pianga».
En realidad, esto es solo el génesis, porque el proyecto evoluciona, abriendo un camino mucho más articulado: el concepto de la conquista de un don precioso que cada ser humano posee y que, hoy más que nunca, se convierte en un valor fundamental.
Filippo Sorcinelli desea contar su recorrido humano y artístico a través de la difícil conquista de este «absoluto», lejos de las múltiples esclavitudes: modas, publicidad, ideas preconcebidas. Solo se comprende la importancia de la libertad cuando esta misma falla. Y es a través de las experiencias de cada uno que se superan los límites de los prejuicios para correr directo hacia una extensión simbólicamente verde, indicada por una luna que acompaña y baña nuestros rostros con una luz cálida y envolvente.
La libertad, voz dolorosa, sin embargo, no significa siempre hacer lo que uno quiere, porque siempre debe componerse con los derechos y los valores.
Es este canto nuevo el que también nos hace tomar conciencia de los límites, es este suspiro que, lejos del aliento, desata los nudos de nuestras incertidumbres para indicar definitivamente nuestra vocación.